
Estremecedor es sentir que un día Dios nos escogió para su
reino, que tenemos libertad para entrar con El y compartir de sus
silencios. No necesitamos consultarte ni
pedir permiso para acercarnos a ti, eres tan cercano, transparente y perfecto que tan solo podemos
llamarte “papá”
La tribulación que nos rodea nos ahoga, y solo alguien como
Tu puede esto cambiar. Tenemos mucho que opinar y qué decir, pero ningún derecho
a rebatir nada contra Ti, porque solo y únicamente la conducta humana es la
imperfecta y la responsable de haber llevado este país a un caos plenos.
Tenemos un sueño y es alcanzable, real, porque tus promesas
cercioran la verdad de que algún día en
todo lugar, y en toda ciudad sus vidas a ti rendirán, en espíritu y en verdad
te adorarán, quitarás las vendas y abrirás los ojos para que con más anhelo te
podamos buscar y encontrar.
Debemos amanecer con impulso y fuerza cada mañana, como
todas esas que el gastó una vez por ti y por mí. Cada día El nos susurra “yo
estaré contigo hasta el fin de los días, por cuanto en mí ha puesto su amor, yo
también lo libraré, le pondré en alto, por cuánto ha conocido mi nombre, me
invocará y yo le responderé, con el estaré yo en la angustia, lo libraré y le
glorificaré, lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación”
¿ Para qué me diste fuerzas, para que me diste voz, para que
me diste el tiempo, para qué un corazón, para que creaste vida ,Para qué vivir más años, para que sentir pasión, para que me
rescataste y me diste tu perdón ?
Ahora comprendo que fue para adorar, para mirar tus manos
separando el mar, para poder subir a lo
más alto y ver tu majestad. "En la calamidad clamaste y yo te libré, Te respondí en lo secreto del trueno " (Salmo 81,7)

